¿Liderar el contagio?

Hace un año, en el inicio del segundo semestre, el 2019 tenía entre su normalidad de cosas, un léxico pintado de algunas expresiones que hoy echamos de menos; hablar de ir al estadio, viajar en tren al tope, acudir a misa, disfrutar un concierto con los amigos, repletar un centro comercial, o ir al cine y comer pop corn con el aforo al límite – por citar solo algunos ejemplos – era muy  común  en todo el mundo; … y miren ahora!  Después de 365 rotaciones de nuestro planeta la cosa cambió y, sí que cambió mucho; al margen de si es un tema estructural o sistémico.

Ahora, no solo es común, sino, es menester hablar de desinfección, distanciamiento social, reuniones virtuales y tapabocas que no solo cubren la barbilla y la nariz, sino, también la sonrisa de los más optimistas; aquella a la que el lenguaje corporal le solía poner una corona, porque prescindía de llaves para abrir cualquier puerta, de esas puertas que en estos tiempos  cierran el círculo de un confinamiento que no proyectamos.

La vida nos tomó un examen para el cual no estábamos preparados y, más aún, nos dificultó la situación porque puso como cuidadora a su más vehemente amiga: la incertidumbre, que fue subestimada por siempre, pues se le tildó de posibilidad remota, cuando en realidad siempre estuvo ahí con su efecto transparente, y con un sitio privilegiado en el llamado mundo VUCA, ese mundo en el que, lo único que se puede asegurar es que siempre habrá cambios.

Pero, ¿por qué esto tendría que ver con el liderazgo? o en todo caso, ¿cómo es que la falta de liderazgo nos hace más difícil este tránsito? Pues, sencillamente porque, pensar que este nuevo modelo de realidad fue un accidente o fue una obra de arte, no resuelve nada, y al contrario, ensaya el más antiguo de los pasatiempos favoritos de quien aún no encaja en los zapatos de las personas responsables: echar la culpa de todo al otro y no mirarse en el espejo; lo cual, solo posterga el fin de la cuarentena mental y expone el desconocimiento de liderar cambios o reinvenciones.

El liderazgo no es una persona, no es un hashtag, y mucho menos es una vacuna contra un virus; el liderazgo es, hacer hoy con visión y responsabilidad, todo aquello que servirá para generar bienestar en nosotros, nuestras familias y principalmente en aquellos que no elegimos, pero que logramos inspirar con el ejemplo. Es tener la capacidad de reconocernos,  aceptarnos y seguir aprendiendo; pero, por sobre todas las cosas: contagiar sin remordimientos ese espíritu por trascender en la vida de las personas que vendrán; y jamás  quedarse en el querer sino en el hacer.

 

Christian Hernández

Fundador de LiderazgoImpacto